El Tío Pencho se quedó sin lágrimas.

by Gabriel Carrión, escritor murciano.

La cabecera del diario LA VERDAD del día 11 de Septiembre de 2020. De la que he extraído las ilustraciones del texto.

No conocí a Manuel Sánchez Baena, el creador del Tío Pencho, quien durante 49 años, así reza en el diario La Verdad, acompañó a sus lectores con una viñeta diaria. Confesaré que llegué tarde a la lectura de sus historias, moralinas, rapapolvos, insurrecciones y demás collejas, apenas hace once años. Sin embargo me convertí en un devoto admirador de su obra.

Dejé al Tío Pencho compartir imaginario con Tintín o Mafalda. Nunca conocí a Herzog o Quino, pero tampoco hizo falta. Los personajes siempre superan a sus creadores porque al final son el alter ego de ellos mismos. Seguro que si hubiera conocido a Manuel habría visto en él a un hombre bueno, enamorado de su tierra y de sus gentes, de esas personas incapaces de hacer ruido para no tener que pedir permiso.

Quizá en el imaginario se piense que el Tío Pencho era alguien menor, quizá la gente de ciudad lo vea como a ese regordete y bonachón hombre de la huerta que hablaba panocho, alguien sin importancia. Falso. Los hombres de ciudad o venidos de lejos tenían, con el personaje de Manuel, la oportunidad de conocer la integridad de la gente de una tierra que se menciona poco en los informativos, que se levanta con el sol y a la que le gusta comer el fruto de la tierra y sabe que un tomate es una fruta y no una hortaliza y que con un pimiento, una cebolla y un huevo te haces una cena tan rica que no podría ser imitada por el mejor restaurador de cinco estrellas del mundo.

Foto La Verdad. Manuel Sánchez Baena, autor de la viñeta del Tío Pencho durante 49 años en dicho diario.

Manuel Sánchez Baena deja un legado importante. Un amor por la tierra inconmensurable que nada podrá hacer caer en el olvido a poco que los murcianos nos ocupemos de proseguir su legado. No dejar que el Tío Pencho muera será sin duda el mejor legado que le podemos hacer a su creador. Aquí nadie descansa en paz, todo sigue como hace unos días, y MAN seguro que sigue creando en su mesa de trabajo, en el Parnaso celeste y pidiendo un zarangollo para cenar; al fin y al cabo morir son dos días y a Manuel se le recordará siempre como persona y a través de su inmortal personaje.

Man, como cariñosamente denominaban a Manuel, dejó creada la viñeta que ilustraría su adiós. Todo un lujo que lo ha llevado a la altura que se merece. Triste ver el rostro de tantos, las lágrimas de quienes compartieron con él tantos años.

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