LA INMIGRACIÓN MURCIANA A CATALUÑA

Por Alberto Hill Giménez

Me ha costado iniciar la redacción de este pequeño artículo porque tenía dudas del enfoque que debería tener el mismo. Al final he optado por redactarlo con  las percepciones personales que he tenido durante mi vida con relación a la inmigración de todo tipo, a pesar de los tópicos que resulten.

Las relaciones entre Murcia y Cataluña vienen de lejos cuando en la Edad Media, concretamente el año 1266, el rey de la corona de Aragón Jaime I vino en ayuda de su yerno el Infante de Castilla y futuro rey Alfonso X el Sabio, que estaba casado con su hija Violante de Aragón. La ayuda no fue gratuita ya que el rey Jaime I de Aragón repartió tierras y haciendas entre sus huestes, ya que la conquista de Murcia fue efectuada sin ejercer la violencia, conservando la huerta y las propiedades de los musulmanes que no tardaron mucho en refugiarse en Almería y Granada buscando a quienes hablaban su lengua y seguían los preceptos de Mahoma, después de ser despojados de sus propiedades.

Se tardó unos 38 años para fijar las definitivas fronteras. En el año 1304 a través del Tratado de Torrellas en el cual  la provincia de Alicante que había pertenecido al reino moro de Murcia quedó en posesión de la Corona de Aragón, más concretamente en posesión de catalanes que fueron quienes efectuaron “la ayuda” antes mencionada. Este pacto, previa campaña militar de asedio del nuevo rey catalán Jaime II,  fue beneficioso para la Corona castellana porque evitó la expansión de la Corona de Aragón hacia “El Andalus” que seria absorbido por Castilla.

El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española al referirse al verbo inmigrar dice :  Dicho de una persona: Instalarse en un lugar distinto de donde vivía dentro del propio país, en busca de mejores medios de vida

Es una definición sencilla pero nos indica el motivo principal de la inmigración en España que no es otra cosa que huir, en la mayoría de los casos, de penurias, hambre y privacidades hacia lugares que tenían oportunidades de vida. Ese fue el caso de mis abuelos maternos que viajaron con su hija de un año, Ramona, hacia el año 1925, de la pedania de Sucina a los alrededores de Barcelona, más concretamente a la comarca del Baix Llobregat, donde con grandes esfuerzos salieron de la miseria.

Las diversas crisis del Campo de Murcia y Campo de Cartagena, la numerosa descendencia que se procreaba, a veces con diez, ocho o cinco hijos, y la industrialización en algunas zonas de Cataluña, propiciaron este tipo de inmigración en que miles de jornaleros tuvieron la posibilidad de comer tres veces al día, y muchos de ellos adquirir una pequeña y humilde vivienda, hecho que ninguno de sus antepasados había podido obtener. En historia económica es el paso de una sociedad agrícola a una sociedad industrializada con sus luces y sombras.

La inmigración murciana hacia Cataluña, más concretamente hacia el área de Barcelona, fue realizada en varias oleadas, la más nombrada sin duda fue la realizada por la celebración de la Feria Internacional de Muestras de 1929 en Barcelona que conllevó, unos años antes, la demanda de mucha mano de obra para la construcción de numerosas obras públicas y privadas, así como la construcción de muchas líneas de tranvías en la ciudad de Barcelona.

Esta gran afluencia de inmigrantes múrcianos, la mayoría de ellos con un escaso nivel escolar, conllevó  la creación de zonas de chabolas en las afueras de Barcelona, más concretamente en la cercana población de Hospitalet de Llobregat y en su barrio de La Torrassa.

Imagen característica del inmigrante de la década 1955-1965. La primera vivienda era una habitación en casa de algún familiar o amigo, hasta que con el primer trabajo se podía pagar una propia. Fotografía de Xavier Miserachs 1961

Algunas familias, las menos,  tuvieron la suerte de encontrar alojamiento en el centro urbano de algunas poblaciones cercanas como Cornellá de Ll., El Prat de Llobregat, Molins de Rei, etc.. que conllevó una “integración” en la sociedad catalana ya que con el paso de los años los descendientes de estas primeras familias murcianas pudieron desenvolverse con facilidad con el idioma catalán, ya que muchos de sus hijos pudieron, durante la Segunda República , estudiar en colegios públicos en que el idioma catalán era la lengua prioritaria, y los compañeros de pupitre eran catalanes, hijos de “pageses” o pequeños comerciantes, es decir de su misma capa social.

Este conocimiento del idioma catalán tenia unas pequeñas ventajas a la hora de obtener trabajo o incluso para obtener el alquiler de una pequeña vivienda.

El pueblo judío, como es sabido, es muy variado étnica y racialmente, y aunque puedas ser de origen sefardí (España, Portugal, norte de África) o bien de origen askenazi (Alemania, centro de Europa, Rusia) la religión es el adhesivo que los une a todos.

En Cataluña es indiferente ser bajito, feo o guapo, rico o pobre, gordo o delgado, moreno o rubio ya que el adhesivo es el idioma catalán, vehículo necesario para que los inmigrantes múrcianos y sus descendientes pudieran integrarse en  la  cultura catalana,  muy rica y dinámica, y abierta siempre al forastero, y más con personas como los múrcianos que eran de carácter discreto, serios en sus oficios y muy limpios en sus hogares.

Algunos murcianos, sobretodo los que siguieron con sus oficios tradicionales como la agricultura y la ganadería lanar y cabría vivían un poco de espaldas a la realidad.


    El periodista Carlos Sentís “visitando” en el año 1931 las chabolas murcianas del barrio de la Torrassa en la población de L´Hospitalet de Ll.. El periodista alarmado con estas desigualdades sociales ya pronosticó la violencia social que conllevaba el hacinamiento

Otros murcianos que no se integraron fueron los que vivían en las chabolas del barrio de La Torrassa (Hospitalet de Ll.) quienes, según vox populi, protagonizaron actos violentos cuando parte del Ejercito Español se sublevó contra la Segunda República en el mes de julio del año 1936. La Iglesia católica, ya años antes, se había posicionado contra el régimen republicano y a favor de los partidos monárquicos y conservadores. Pagaron las consecuencias las desaparecidas Iglesias y parroquias católicas, con sus valiosos archivos de la Bonanona de Barcelona, así como de los pueblos cercanos de Esplugues de Ll., Cornellá de Ll., Sant Just Desvern, Molins de Rei, etc…poblaciones cercanas al barrio de La Torrassa.

Todo ello conllevó a que se tratara, durante muchos años, a la inmigración murciana como sinónimo de baja capa social, anarquista y conflictiva.


Rebaño de cabras en las Rambla de Canaletas de Barcelona hacia el año 1910. Probablemente el pastor y las cabras eran murcianos. Las cabras se llevaban a casa de los posibles clientes quienes elegían a una determinada cabra que era ordeñada insitu.

Tuvieron que pasar muchos años para que dicho sambenito se diluyera con la masiva y descontrolada inmigración de inmigrantes andaluces, extremeños, gallegos y aragoneses en la década de 1950-1960. Al principio el régimen franquista intentó evitar dicha inmigración descontrolada, ya que la falta de infraestructuras y equipamientos provocó el colapso de los servicios públicos de muchas de las poblaciones antes mencionadas.

El sistema se autoregeneraba ya que muchos inmigrantes murcianos trabajaban en la construcción de barrios enteros para dar cobijo a otros inmigrantes recién llegados. Era tal la oferta laboral que los aprendices después de recibir los viernes la llamada “semanada” cambiaban de empresa o fábrica los lunes, al recibir una mejor oferta económica  por parte de otras empresas.

El coste social, arquitectónico y paisajista fue tremendo, y aunque con los años se ha intentado maquillar el tema es imposible solucionarlo, ya que habría que utilizar dinamita y volver a rediseñar los barrios periféricos de inmigrantes, planificación que la inmediatez política no suele plantearse.

También es cierto que el inmigrante murciano no se sentía cómodo en barrios masificados y con edificios de mucha altura, siempre prefirió la casa de planta baja con un pequeño patio o huerto, y tener una escasa relación con sus vecinos, por lo que generalmente no solía generar problemas de ningún tipo.

Muchos de sus descendientes pudieron estudiar para ejercer un oficio de más especialización, y por ello recibir un mejor salario, al trabajar de mecánico, capataz, delineante… Algunos incluso pudieron obtener un título universitario y me temo que éstos pronto olvidaron los sencillos orígenes de sus abuelos.

Es curioso pero he percibido que los inmigrantes en su afán de progresar y cambiar de vida olvidaron pronto sus raíces, y pocos mantuvieron contacto con el resto de la familia que permaneció en el pueblo que siempre recordó con cariño a los que se marcharon.

 En las primeras generaciones de inmigrantes murcianos sólo la correspondencia o el envío de fotografías de los nietos pudieron mantener las “brasas” encendidas, luego las siguientes generaciones rápidamente se sumergieron en su entorno laboral y físico,  y muy pocos viajaron o tuvieron contacto con su histórico pasado, quedando en su mente un vago recuerdo que sus abuelos eran murcianos y olían a campo.


Fotografía de un polígono de viviendas hacia el año 1960 en la población de Santa Coloma de Gramanet, cerca de Barcelona capital. Eran auténticos “ghetos” desconectados de la vida social y cultural del centro. La integración en la sociedad catalana era imposible y el idioma utilizado en todos los ámbitos era el castellano.
  El nivel social lógicamente era bajo y los hijos abandonaban los estudios a temprana edad a fin de incorporarse a la gran demanda de mano de obra.

Direcciones útiles:

Casa de Murcia en Barcelona
Calle Bailén, 102   (tercera ubicación)
08009 – Barcelona
Tel. 93-324.86.
Email:  casamurciabcn@casamurciabcn.com

Centro Regional de Murcia de Sabadell
Peña Trovera Fuensanta
Calle Mauberme, 18 Bajo
08207 – Sabadell (Barcelona)
Tel. 93-716.93.81
Email: centroregionaldemurciadesabadell@yahoo.es

Agrupación Folklorica de Murcia en el Vallés  (Sabadell)
Calle La Llanera,102
08207 – Sabadell (Barcelona)
Tel. 93-715.23.34
Email: a.f.de.murciaenelvalles@gmail.com

Asociación Cultural Ntra. Sra. de las Maravillas (Mataró)
Calle Pere III El Ceremoniós, 51  7º
08303 – Mataró (Barcelona)
Tel. 93-757.99.91
Email:  domingo.ossa@telefónica.net

Centro Regional de Murcia –“ Agrupación Lorquina” en Molins de Rei
Calle San Isidro, 16  int. Bajos
08750 – Molins de Rei (Barcelona)
Tel. 93-680.21.81
Email: agrupacionlorquinamolins@hotmail.com

Centro de Estudios de Sucina en Cataluña
Calle Baltasar de España, núm. 6  Casa

08970 – Sant Joan Despí (Barcelona)
Tel. móvil 636.281.676
Email: centroestudiosucina@yahoo.es

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