Los estudiantes de la UMU bajo presión

Gabriel Carrión en una intervención en la 6 TV.

Por Gabriel Carrión, escritor y editor de la web.
Llevo unos años viviendo de cerca la realidad cotidiana de la Universidad de Murcia, quizá más de cerca la del Campus de la Merced, donde desde hace algunos años estudia mi hijo su carrera. He ido en varias ocasiones atendiendo a su invitación y a la de alguno de sus compañeros a dar alguna conferencia. Algún que otro amigo venido de Madrid también lo ha hecho en otras facultades. Una escritora, compañera de viaje de vida, autora de un libro sobre violencia de género también lo hizo, y tanto ella como yo hemos tratado de acercarnos de una manera natural a la UMU.

La relación de afecto que por suerte tengo con algunos alumnos, hace que esté en una situación privilegiada para enterarme de”las verdades del barquero”, o como dirían otros, de “chismes y diretes”. También el haber trabajado desde 1985 contando historias en multitud de lugares o el haber, a día de hoy, llevar publicados once libros y 28 entradas en la Biblioteca Nacional, contando algunos de los audiovisuales realizados, me hacen tener la suficiente capacidad para darme cuenta de las miserias de un sistema que nunca me interesó, pero entendiendo que es necesario y conveniente siempre.

He soportado sin alzar la voz, que un profesor de óptica, mequetrefe a todas luces por mucha sabiduría que acarre sobre el globo ocular, llame borrachos a cientos de estudiantes. Entre ellos mi hijo, sin que casi nadie levantara en exceso la voz. Además, y es lo que más me duele, lo hizo con la necesaria connivencia de algún diario de gran tirada de la Región, en el que colaboré en el pasado. Me mantengo al margen como padre y como profesional de cuanto me entero, considerando algunas de las cuestiones motivo de escándalo. Los profesores de la UMU, las autoridades de la UMU, los que mandan y los que le siguen, no deben olvidar que todos esos jóvenes que tienen delante no son tontos, que son muchos ojos y oídos que puestos a compartir información generan muchas y variadas líneas de sabiduría. Por lo tanto a los estudiantes no se les debería insultar, ni menospreciar, ni tratar de vigilar de una manera desmedida.

Todo tiene que tener sus reglas, pero también en tiempos de sombras como los que nos atenazan, todos debemos saber como modificar esas reglas para que beneficien a todos. Entendiendo que el profesorado de la UMU tiene que evaluar y entendiendo que el alumno tiene que estudiar, someter a un estrés innecesario a los jóvenes/as, no es de recibo. Se que gran parte del PDI, está por la labor de hacer lo adecuado, pero también me consta que a veces pagan justos por pecadores.

A mi edad se que las vendettas en el ámbito universitario existen, el cruce “mecánico de navajas” fluye con excesiva alegría y en definitiva, a veces, se puede caer en la tentación de pagarlo con el más débil. Que en definitiva, en este día, donde el desgobierno de la Nación nos da un poco de libertad con un libro de estilo algo confuso, no deberíamos dejar que la alargada sombra de Jung nos empañe la óptica. Perdón, la vista.

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